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Juego de miradas

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  Otra vez el juego de las miradas. Esquivas, inquietas… breves, pero demasiado intensas para fingir que no significan nada. Durante un tiempo pensé que aquel demonio interno finalmente se había aplacado. Había aprendido a mantenerlo encerrado, a no alimentarlo con pensamientos, a no buscarlo con los ojos. Creí que estaba dormido. Pero no. Está despierto de nuevo. Lo siento cada vez que nuestras miradas se encuentran y alguno de los dos aparta los ojos demasiado rápido. En esos segundos hay algo que ninguno se atreve a decir. Algo que permanece suspendido entre nosotros, como una pregunta que ninguno quiere formular. Intento convencerme de que no pasa nada. Que solo es coincidencia. Que una mirada no significa nada. Pero entonces vuelve a mirarme. Y mi corazón responde antes que mi razón. No sé qué pasa… Bueno, sí lo sé. Y precisamente por eso me aterra reconocerlo. Porque reconocerlo significaría aceptar que aquello que creí enterrado sigue vivo. Que no desapareció; simplemente ap...

Abrazo inocente

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  Ese aroma cítrico que desprende su piel me fascina. Es parecido a un perfume que uso yo. Tal vez por eso, cuando lo tuve cerca, sentí que ese olor me pertenecía un poco. O quizá era al revés y era yo quien, sin darme cuenta, comenzaba a apropiarme de él. Me fundí en un abrazo con él. Poco importó que muchos pares de ojos estuvieran sobre nosotros. Entre ellos, los de mi esposo. Pero no había nada de malo. Era su cumpleaños. Después de todo, ¿qué podía tener de extraño un abrazo entre compañeros que simplemente querían felicitarse? Sonreí. Él también. Y durante unos segundos olvidé que alguien podía estar observándonos. Una de las compañeras había tomado un pequeño video. Más tarde lo publicó en WhatsApp. Lo vi una vez. Después otra. Y otra más. Ardía en deseos de encontrar el momento exacto. Ese instante que yo recordaba con tanta claridad: cuando me acerqué, cuando lo abracé, cuando su perfume cítrico quedó impregnado en mi memoria. Quería que la gente lo viera, a sabiendas que ...

El veneno que entra por los ojos

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                                             Imagen creada por IA Gemini I.- Nunca serás "Ella" Junio, 2025 Se dejó caer de rodillas en medio de la sala. Doblada sobre sí misma, lloraba como si algo dentro de ella se estuviera rompiendo. Los sollozos eran ásperos, desesperados, casi animales. Las lágrimas caían sin descanso, pero no eran suficientes para apagar el fuego que le quemaba el pecho. Se cubrió el rostro con ambas manos, como si pudiera esconderse de la única verdad que la perseguía desde hacía años; intentando sobrevivir al derrumbe de su propio mundo. Lágrimas, una limpieza profunda del corazón, que ha guardado momentos, palabras y actitudes sin quejarse, con la esperanza de ser admirada, deseada y amada por alguien. Pero no por Sebastián, para él solo existe cualquier otra mujer, menos ella. Momentos después el sonido de un mensaje se hace presente.   “¿Te...