5 Una mañana días después, al llegar a la oficina, notó algo diferente en la mirada de la joven recepcionista. No le prestó atención, supuso que Lía pasaba por un momento desagradable de su día. -Buen día. ¿Cómo estás? Unos momentos de silencio antes de que Lía responda. -Era un buen día, -remarca la primera palabra.- solo hasta que cruzaste la puerta. Janet no espera esa respuesta, pero se recompone a tiempo. -Por supuesto, “era” –remarca la palabra de manera idéntica a como lo hizo su compañera- verbo en tiempo pasado, ahora “es”, en el momento actual, ex-ce-len-te. -deletrea cada sílaba, como un maestro dando ejemplo a los alumnos- Que tengas bonito día. Dicho esto, continúa de largo, no recogerá la pestilencia de la basura de Lía, por muy joven y eficiente que sea. ----------o---------- Enrique ha entrecerrado la puerta de su oficina, situación que a Janet le parece extraña; de pronto escucha voces airadas, entiende ahora el secretism...