Estrellas...
Me desperté sin razón de un tranquilo sueño. Eran las 2:00 de la madrugada y el cielo permanecía en silencio, oscuro y profundo. El silencio fue roto solo por el ruido de los motores automotrices que a esas horas circulaban por la calle. Ni un maullido, ni un ladrido, ni una voz humana que recordaran a la creación se dejaron escuchar en ese rato. Levanté la vista a través de la ventana, que dejé abierta permitiendo la entrada del aire fresco de principios de octubre. En el cielo vislumbré algo que llamó mi atención: tres estrellas celestes, brillando con una luz serena, dispuestas en perfecta armonía, una debajo de la otra. No parecían estar allí por casualidad. Durante unos instantes permanecí contemplándolas. Sentí una extraña paz, como si aquella pequeña alineación quisiera decirme algo que no podía comprender con palabras. Acudió a mi mente el recuerdo de años pasados: equivocaciones, sentimientos expresados de forma indebida, palabras que no ...