Tiempo de espera
A través de la ventana
contemplo la tormenta afuera,
el olor fresco de la tierra mojada
entra con suavidad en mis fosas nasales
y me transporta a momentos
en mi lejana niñez.
Recuerdo indoloro.
Y una paz antigua invade mi ser.
El viento la mece,
la zarandea y la lleva
por donde quiere.
Sin preocupaciones, sin prisas,
secretos del cielo,
bendiciones líquidas corriendo
por calles dormidas.
La ciudad se transforma
en una acuarela borrosa,
mientras el mundo se detiene
para tomar un respiro,
ordenar ideas, romper pensamientos,
encontrar el fragmento que falta
en el rompecabezas personal,
en fin…
Un segundo aire para continuar…

Comentarios
Publicar un comentario
Tus comentarios son bien recibidos. Nos leemos pronto!!!