Una digna esposa



Las funciones del puesto que dejó vacante Janet en H.T. eran llevadas a cabo por Eusebio, con eso creía ayudar a su hijo reduciendo costos en la empresa y de paso él se mantenía ocupado, necesitaba sentirse útil.

Giovanni pasaba la mayor parte del tiempo en su oficina, apenas cumpliría su segundo aniversario de boda y ya la vela que iluminaba el encanto del enamoramiento, económico por supuesto, se apagó. Meses después de casado, Jazmín le comentó de los aprietos económicos por los que atravesaba su familia y le solicitó un préstamo para que don Margarito (su papá) no perdiera la mitad de sus tierras. Giovanni se enfureció al enterarse y de mala gana accedió al pedimento de su esposa dejándole muy en claro que no estaba dispuesto a arriesgar su dinero de una manera tan absurda. Le costó mucho llegar al sitio que hoy disfrutaba y no iba a perderlo solo porque alguien que no pertenecía directamente a su familia no tuviera la inteligencia para planear un buen negocio. Durante muchos años la familia Arreola Beltrán tuvo los medios para mantenerse dentro de la sociedad como una de las familias más acaudaladas e influyentes del estado. Giovanni tuvo el privilegio de ser ahijado por medio del bautismo de Margarito y Otilia Arreola, por lo que la amistad entre su hija Jazmín y el ahijado siempre fue muy estrecha. A pesar de que la familia Arreola se marchó durante varios años a Europa con el fin de que Jazmín terminara sus estudios, la distancia y el tiempo no fueron factores para que la amistad entre los jóvenes se viera mermada. Giovanni nunca se sintió atraído físicamente por Jazmín pero le agradaba la forma de ser de la muchacha: gentil, servicial, con sentido del humor.

“Con esas cualidades bien puedo llegar a amarla. Será una digna esposa para mí, además se unirán nuestras fortunas, tal como sucede entre la realeza”.

Para su decepción se dio cuenta de que algo pasó en el camino: estar con ella en la intimidad no resultó tan sencillo como pensó, Jazmín era una mujer muy fogosa y él estaba obligado a arder en ese fuego. Por lo regular era ella quien tomaba la iniciativa mientras Giovanni rogaba en su interior porque esas demostraciones de amor, que para él eran una tortura, acabaran pronto. Otras veces la rechazaba abiertamente. Se sintió aliviado cuando Jazmín se embarazó, ya tenía un pretexto para evadir su responsabilidad argumentando que podrían lastimar al bebé.

Continuará...

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