Una digna esposa







Resultó que ese joven atento que le formuló la entrevista era nada más y nada menos que Giovanni Hernández, el fundador y dueño de High Technology.
Apenas un año mayor que Janet (en edad) desde hacía siete años decidió sacarle el mayor provecho posible al título de ingeniero en electrónica y comunicaciones que acababa de obtener, iniciando una empresa dedicada a la seguridad y vigilancia comercial, industrial y residencial por medio de los circuitos cerrados de televisión. En sociedad con otro de sus ex compañeros de carrera, quien además era su mejor amigo y respaldados ambos financieramente por sus respectivos padres, echaron a andar su proyecto, el cual no tardó mucho tiempo en dar frutos.

En un principio Janet no estuvo muy convencida de que ese tipo de trabajo era lo que ella andaba buscando. Los primeros días conoció las funciones de recepción, el área de ventas la cual se integraba solo por un par de ingenieros ya entrados en años, que a notar por su apariencia tan común solo ellos sabían si realmente lo eran, quienes le explicaron desde la A hasta la Z de todos y cada uno de los equipos que orgullosamente cotizaban e instalaban; los principales clientes y la forma de facturar de cada uno.
La gerencia llevaba todo lo que era la facturación, la labor de cobranza, lo relacionado con las compras de materiales e insumos para oficina, y desde luego, las relaciones públicas. El jefe de esta área era, obviamente, Giovanni.
-Te noto algo, ¿cómo decirlo? desinteresada, Janet. ¿Estás segura que te gusta el trabajo?
A Janet la pregunta la tomó por sorpresa, le hizo reprogramar sus planes y entusiasmarse de nuevo con ellos antes de volver a formar parte de la estadística municipal de desempleados.
-Muy segura inge, quizá es que me acostumbré a que de inmediato se me dejara toda la carga de la oficina y a veces sin prepararme previamente, así como lo están haciendo ustedes.
La mirada entre traviesa y coqueta de Giovanni la inquietó. Eran ya varias veces que lo sorprendía observándola de esa forma, no libidinosa, más bien tierna y protectora.
“La mirada de un enamorado. No. Todo es posible menos eso”. Fue el pensamiento realista de Janet y luchaba por apartarlo de su cerebro; ella no estaba ahí para buscarse un romance, se propuso un objetivo en la vida y High Technology era su medio para conseguirlo. Nada más.

Pero no siempre las decisiones están dentro de nuestro control.
Janet demostró ser más que una asistente para Giovanni y para la empresa. Gracias a ella y a sus estrategias de marketing y publicidad, High Technology aumentó considerablemente su cartera de clientes, lo que redundó en beneficios económicos para su dueño.

Debido a la cercanía del trabajo y a pesar de los objetivos que la chica traía bien tatuados en su cerebro, se empeñó el señor destino en que ella y Giovanni vivieran una relación más estrecha e íntima.

Janet se miraba al espejo e incrédula se preguntaba que habría visto Giovanni en ella, una mujer de rasgos comunes y corrientes que nunca se consideró bonita, mucho menos pertenecía al nivel social de su amado.

Su vida ahora era perfecta, más algo no era de su agrado, sin embargo nunca se lo hizo saber a Giovanni para no ocasionar un problema entre ambos: aquél le pidió mantener en secreto su relación, cosa que a Janet le era muy difícil, porque después de disfrutar de una apasionada noche de amor y amanecer abrazados, el tener que llegar por separado al trabajo y aparentar solo una relación jefe empleada la sacaba de quicio.
-Será solo por un tiempo, mientras encuentro la manera de hacérselo saber a papá. –le había dicho Giovanni.
Personalmente Janet conocía al ingeniero Eusebio Hernández, padre de Giovanni, y sabía que era hombre de costumbres muy conservadoras y nunca vería con buenos ojos que su hijo tuviera una relación sentimental en serio con una de sus empleadas, ni mucho menos que casi vivieran juntos. Razón por la cual accedió a las peticiones de su ¿novio?

La plantilla de trabajadores sin contar a Giovanni y ni a Janet ascendía a solo a tres empleados, pero eso no impidió que por la oficina se corrieran rumores acerca del noviazgo del jefe con su asistente. Genaro, el ingeniero más antiguo en edad así como en años de servicio en H.T., corrió el riesgo de ser tildado como entrometido pero le caía bien Janet a pesar que desde que inició labores unos cuantos meses atrás en la compañía, apenas si había tiempo y ocasión para tratarse. Aún y con todo debía advertirle.

Se presentó en el comedor a la hora de costumbre, Giovanni no regresaría sino hasta después de la comida, la encargada de la recepción comía fuera y el ingeniero ayudante de Genaro se encontraba realizando unas pruebas fuera de H.T.; así que era el momento propicio para que al ver a Janet le comentara sus inquietudes. No tuvo que esperar mucho tiempo, la joven apareció momentos después.
-Janet –dijo en tono serio cuando al fin se decidió a hablar- somos compañeros de trabajo y usted me simpatiza, por eso me atrevo a comentarle que se ande con cuidado. Andan ciertos rumores entre usted y Giovanni…
-¿Rumores? –preguntó nerviosamente, como si ignorase la situación- ¿De que o sobre que?
-De que usted y Giovanni son, como decirlo, pareja, novios. –al notar la reacción de molestia en el rostro de la muchacha Genaro se apresuró a decir- Yo no juzgo a nadie, cada quien hacemos con nuestra vida lo que mejor nos parece, solo le pido que piense con detenimiento lo que hace y que se cuide. Las cosas no son como parecen. El ingeniero Eusebio ni mucho menos Giovanni son lo que aparentan ser.

Los comentarios de Genaro la inquietaron, no pudo concentrarse el resto de la tarde en su trabajo. Eran las 4:30 y Giovanni no llegaba por la oficina, decidió echar un vistazo a su agenda por si dejó algún pendiente en el que pudiera ir avanzando. Sin querer rozó con su mano el mouse del computador y desapareció el protector de pantalla, en la bandeja de entrada del correo electrónico un nuevo mensaje en contestación a otro que envió Giovanni acababa de llegar minutos antes. El remitente era desconocido para ella.
-“Decoraciones Exclusivas” –enseguida comenzó a leer el mensaje:
“Estimado Giovanni, que privilegio que nos tomes en cuenta para llevar a cabo la decoración de tu casa. Respondiendo a tu pregunta, el tiempo mínimo para que podamos dejar lista la casa al cien por ciento será de dos a tres semanas, pero como tu bien comprenderás, el costo se eleva. Te enviaré el costo total cuando analice exactamente los recursos que invertiré en esa tarea. Saludos.”
-¿Decoración de una casa? No puede ser nuestro departamento, ¿de que casa se trata? –buscó el inicio del mensaje.
“…ya que dentro de poco tiempo contraeré nupcias y quiero que esa casa luzca con buen gusto y ustedes son los mejores en decoración. Haz lo que necesites hacer, pero mi esposa debe quedar encantada con su hogar…”.
El rostro de Janet se iluminó; la felicidad hizo latir su corazón con más fuerza.
-Nos vamos a casar, nos vamos a casar…
Reparó en que Giovanni aún no comentaba nada al respecto, y en la oficina su relación era solo laboral, por lo que su alegría la disfrutaba en silencio.
Tampoco era correcto echar abajo la preciosa sorpresa que Giovanni estaba preparando para ella. Esperaría a que él se lo dijera.






Continuará...

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