Por fin entendió!



Después de ocho meses, que son demasiados para estar incomunicadas entre amigas, hoy decidí cortar el silencio y llamé a Laura Alicia.

Entendí que no debo molestarme con ella si no me llama, pero la amistad se da entre dos o varias personas, no solo de una, y llegó el momento en que me cansó ser siempre yo quien tome la iniciativa de llamarla para saber como está, para quedar en ir a comer, para hacer tal o cual cosa; y me cansó el pretexto infantil que siempre dice “no te llamo porque tú estás trabajando”, su capacidad de pensamiento es tan pobre que no piensa que en alguna hora debo llegar a casa y dejar el trabajo en la oficina.

En fin, más que nada llamé a su casa porque necesitaba consultar una duda que me surgió en un asunto relacionado con mi trabajo a su hermano que es contador, y me pareció más que una descortesía, una grosería para con ella no saludarla.

Así que nos pusimos al corriente de ocho meses de chismes y vivencias; la noté, o quizá fuera mi imaginación, más madura que la última vez que hablamos. Respecto de su hija, cuenta que ya entró de nuevo al redil luego de que durante los tres años anteriores se dedico a fingir que estudiaba, se inscribió en varias carreras en instituciones educativas diferentes, apenas lograba llegar al término, y eso con exceso de faltas, al primer mes, cuando ya se desaparecía del salón de clase por completo. No logró concluir ningún aprendizaje, pero en casa hacía el parapeto de ser una estudiante dedicada. Y claro, la madre orgullosa de su retoño cargaba con el desgaste económico. La joven se fue varias veces de la casa materna (no digo paterna porque la chica desconoce quien la engendró, no tiene una cara ni un nombre masculino a quien culpar de su infortunio, solo a su madre), porque según ella necesitaba su espacio privado para tranquilizarse y “meditar” sobre que rumbo habría de seguir su vida; ya que debido a los fuertes problemas que tenían a causa del hijo mayor de la hermana mayor de Laura Alicia, ella se sentía muy tensa, bajó de peso repentinamente, el insomnio se apoderó de sus noches de sueño y no lograba la suficiente concentración en nada de lo que llevaba a cabo. Lo único que le resultaba de maravilla sin necesidad de concentrarse, era rodearse de caballeros que gustosos le obsequiaban su compañía y consejos para que Isabel se sintiera apreciada y comprendida, y claro, si podían compartir su colchón, mejor aún. Total, que ahora la muchacha está trabajando como relacionista pública en el aeropuerto de la ciudad, Laura Alicia se queda más tranquila.

Me sorprendió al decirme que ya tiene asignado un terreno por medio de un organismo gubernamental, esa gestión la llevó a cabo desde hace cinco años, pero por pereza no dio seguimiento al trámite y lo creyó perdido; sin embargo la vida la obligó a buscar su lugar en el planeta y ya lo encontró, no está cerca de la casa donde vive actualmente como ella quería, pero ya tiene su espacio.

En cuanto a compañero sentimental, la sigue buscando aquel ex novio al que mandó a freír cebollas por faltarle repetidamente al respeto; llegó incluso, en una reunión con otros amigos del susodicho, a pedirle que sostuviera relaciones íntimas con sus otros acompañantes, cosa que a Laura Alicia no le hizo nada de gracia. Ahora dice que está arrepentido de sus actitudes y que desea que estén juntos, pero a la vez sin compromiso de por medio. ¡Mande, no entiendo??? Laura Alicia dice que ya no quiere tener nada que ver con él pero al mismo tiempo le conviene conservar la relación, ya que el tipo sabe mucho de construcción, tabla roca y no sé cuantas hierbas más, pero en fin, no sabe que decisión tomar respecto a eso.

Espero que los aciertos que ha tenido lleguen a buen término y no los eche por la borda a causa de una decisión equivocada.

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