Entendiendo los Probervios



Josefina sintió a su estómago reclamarle comida, estuvo tan ocupada preparando sus asuntos que no sintió pasar el tiempo, y al mirar el reloj se dio cuenta que eran un poco más de las 2:00 de la tarde, así que hizo a un lado sus pendientes y se dirigió a la cocina, su cerebro tenía la idea de acompañar el suculento pollo asado que ordenó con una picosísima salsa y una crema de aguacate, pero se vio interrumpida en su labor por el timbre del teléfono. Sonó seis veces antes de decidirse a contestar, por lo regular el sábado y el domingo eran los únicos días que podía desconectarse del mundo, ya que durante el resto de la semana por su trabajo como abogada, tenía la obligación de contestar todas las llamadas ya fueran hechas a su casa o al móvil, no estaba en posición para perder a un cliente o dejar insatisfechos a los que tenía.
“Debe tratarse de algo importante o es alguien que me conoce, de lo contrario ya hubieran colgado”.
-Sí diga.
-Jossy, que onda, soy yo Laura Alicia.
-Ah, ¿que novedad? ¿Como estás?
-De puro milagro viva, -Josefina escuchó a su amiga contarle con lujo de detalles todo lo acontecido la noche anterior con el vaquero.
-Mira Laura Alicia, es duro decírtelo pero espero que lo sucedido te sirva de lección, no seas tan confiada con la gente que apenas conoces. Agradece a Dios que estás viva, como antes dijiste, de milagro.
-¿Pero tu como le hiciste, quiero decir, como supiste que os tipos no eran buenos?
Exasperada por lo infantil de la pregunta de su amiga, Josefina contestó lo más gentil que pudo.
-Digamos que fue intuición, una corazonada, un presentimiento, es la alarma interior que todos llevamos.
-¿Pero como se desarrolla? No entiendo.
Esas preguntas irritaban, cansaban a Josefina, a veces llegaba a pensar que su amiga se negaba a ver el mundo tal cual es, lleno de maldad humana, otras pensaba que se hacía la ingenua.
-Laura Alicia, eres mayor que yo tres años, me llevas ventaja con una hija de veinte y con ya buenos años de trabajar como… -buscó la manera de definir el oficio de Laura Alicia para no lastimarla- lo que sea que haces, como para que a estas alturas del partido descubras que eres una ignorante de la vida. Además estos temas ya te los he explicado no una, sino cientos de veces, yo soy tu amiga, no tu madre ni tu maestra para estar siempre al pendiente de ti.
Laura Alicia enfadada, sin saber que contestar, hizo un comentario con la intención de ofender a Josefina.
-Me alegro que tu intuición no te haya fallado, en algún momento llegué a pensar que conocías a los tipos y que por algo no quisiste quedarte a acompañarme.
La mente de Josefina reaccionó rápido, se dio cuenta de la acusación de su amiga y del problema que esto podría ocasionarle.
-Te equivocas, no los conozco, si me retiré fue por seguridad, reconocí el peligro y aprecio mi vida en gran escala. Oye, tengo un pollo asado esperándome en la mesa, ya me retiro. Me da gusto que estés bien.
Colgó sin darle oportunidad de contestar.
-Que mujer tan tonta para hablar, nunca aprendió a conectar la lengua al cerebro. De continuar mi amistad con ella, en cualquier momento puedo salir perjudicada. Ahora entiendo la advertencia contenida en la Sagrada Palabra que dice “al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal”.

Había transcurrido ya una semana de aquel incidente, cuando Laura Alicia se apareció de nueva cuenta por el bar. Sonriente, provocativa, tomó asiento en una apartada mesa, esperaba a dos “amigas” que conoció en el tugurio donde las tres llevaban a cabo sus acrobacias para entretener a los clientes del lugar a cambio de una mísera paga. Iba dispuesta a divertirse sin limitaciones, ahora no invitó a Josefina para que no le fastidiara la existencia. Miró la hora, 9:45 p.m., acordaron verse desde las 8:30. “En fin, aquí voy a estar no sé hasta que hora, si llegan que bueno, si no… también”.

Eran las 12:30 de la noche cuando Laura Alicia decidió marcharse, las supuestas amigas la plantaron. Pagó la cuenta y salió a la calle en busca de un taxi, le hizo la señal de parada a uno, abrió la puerta del auto y sintió tras ella que la empujaban violentamente hacia adentro sin darle tiempo a nada, la persona se sentó a su lado y le sujetó la mano con fuerza, Laura Alicia reconoció esa voz cuando le ordenó al conductor del taxi a donde llevarlos.
-Hola princesita, ¿te acuerdas de mi verdad?
Laura Alicia supo que no tenía escapatoria, estaba atrapada esta vez.
-Shhh!, -el tipo colocó su dedo índice sobre los labios de la mujer antes de que ésta pudiera decir palabra- vamos a terminar lo que empezamos la semana pasada, está esperándonos nuestra habitación y nuestra cena. Ah, y una botella de vino bien fría.

Días después, en las noticias de la mañana, un titular acaparó la atención de Josefina:
“Encuentran a una mujer golpeada y con signos de tortura sobre el kilometro 35 de la carretera intermunicipal. La víctima estaba semidesnuda. Al momento de ser encontrada, la mujer no identificada tenía los signos vitales débiles, su estado de salud es reportado como delicado. Ingresó al Hospital General para su valoración médica.” La cámara mostró sin tapujos el rostro de la desafortunada mujer, que fue literalmente molida a golpes, Josefina la observó y sin saber el motivo, sintió un fuerte desasosiego. Apagó el aparato de televisión y comenzó a rezar porque esa mujer medio muerta no fuera su amiga Laura Alicia, pedía a su Dios que la apartara del camino equivocado recorrido hasta ese momento y que le diera una segunda oportunidad.






Fin.

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