Tan solo soy un hombre...


Ya. Hoy es la última audiencia, después de escuchar al juez diciéndonos a cada uno nuestras obligaciones para con el otro y de firmar el correspondiente papeleo, seremos libres de nuevo. Es una lástima que nuestro matrimonio haya terminado. No es presunción, pero formábamos una hermosa pareja. Se me agotan las neuronas de pensar en que momento se resquebrajó el mundo que con tanta ilusión y esfuerzo construimos.
Me idealizaste demasiado. Y te fallé. No fui lo suficientemente hábil para hacer riquezas en tan corto tiempo como tu esperabas. Conforme transcurría el tiempo y no veías engordar la cuenta de cheques tu desdén iba en aumento. A eso tengo que sumarle que no dormías por causa de mis ronquidos, y que al quitarme los zapatos me huelen los pies.
En fin.
Dice la Biblia que el amor todo lo soporta. Pero con tristeza me doy cuenta que inconscientemente me convertiste en tu ídolo. En tu historieta fui tu príncipe y tu caballero hasta que a punta de tropezones y caídas comprendiste que tan solo soy un hombre de carne y hueso.

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