Chica material


La escuché pacientemente. Su parloteo no me molestaba en lo más mínimo. Mientras ella hablaba yo miraba a mi alrededor: los clientes que entraban y salían del modesto café, la chica que caminaba peleando con alguien por la acera de enfrente, la tierna abuelita que llevaba de paseo a su mascota.
Conocí a Aurora viajando en el autobús cuando ambos regresábamos a casa, ya la había visto antes pero nunca le dirigí la palabra. Vivimos a solo unas cuantas cuadras el uno del otro, ella trabaja como secretaria en un hotel de cinco estrellas, y creo que por ese motivo a veces anda volando muy alto, pierde el contacto con el suelo.
-Mira Gerardo, -me decía- ya no vamos a poder vernos como antes. Me he inscrito en la facultad de administración y comienzo clases mañana. No pienses que es excusa para evitarte, pero ya no voy a disponer de mi tiempo como yo quisiera.
-Eso quiere decir que… no saldremos más?
-Sí, eso significa. Pero seguiremos siendo amigos, si nos encontramos en la calle te voy a saludar, pero nada más. Por el momento entre nosotros no puede existir otro tipo de relación.
-Tengo entendido que esas carreras largas duran como cinco años, ¿no? Igual te puedo esperar a que termines para que formalicemos nuestro compromiso.
Aurora dejó escapar una tos.
-Gerardo, para ti quizá sea muy complejo entender lo que yo necesito. Me caes bien, eres una personita muy agradable, pero nunca he pensado en ir más allá de una amistad contigo. No tengo riquezas, vivo de mi salario, y por lo mismo deseo progresar. Comenzar mi carrera profesional, es el primer paso; lo demás vendrá solo, todo será cuestión de tiempo y esfuerzo.
-Aurora, yo llegué a creer que… bueno, que estabas interesada en mí para formar una familia…… Mira, si es por el tiempo no te preocupes, ya te dije que te espero, además no me molesta que estudies, al contrario, me da gusto porque así progresaremos más rápido.
Ella me miró de una manera extraña.
-No has entendido ni una palabra de lo que dije. No me interesas como pareja, me interesas menos para formar una familia. Si quieres progresar tendrás que hacerlo por ti mismo, yo no regalo mi esfuerzo a nadie. Adiós Gerardo.
Me quedé sentado a la mesa no sé durante cuanto tiempo.
-Vaya con la licenciadita ¿eh? Quien imaginaría que resultara tan materialista. Lo siento por ella, tiene aires de grandeza. Ya veremos si consigue progresar. En cambio yo tengo cosas reales: orgullosamente llevo quince años vendiendo artículos musicales y me conformo con eso, no aspiro a más.

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