Manuela


La conozco desde niña. Y desde entonces ya tenía afición por los horóscopos, la lectura de baraja y el tarot.
Apenas ayer la escuché decir que estaba contenta porque las estrellas le dijeron que encontraría el trabajo ideal para ella, su mente ingenua de inmediato comenzó a hacer planes con un ingreso que todavía no existía.
-Y como piensas invertir tu dinero Manuela? –le pregunté.
-Pues verá usted: antes que todo debo programar mis pagos escolares, usted sabe que esto de la estudiada es costoso y aunque sea la universidad del pueblo no dejamos de pagar. Y apoyaré en casa, desde luego, mi madre harta todo el día con la cantaleta de que ya está cansada de trabajar, que desde los seis años anda en la talacha, que para eso tuvo hijas, para que la mantuvieran en su vejez. Pero no es justo, porque no se conforma con lo que una le entrega. Quiere todo el dinero. Y yo no estoy dispuesta a entregárselo todo porque significaría privarme de mis gustos y mis gastos. Pero bueno, mi horóscopo dice que tendré una buena oportunidad laboral, y mañana precisamente tengo una entrevista en una distribuidora de artículos médicos. Y me irá bien.
La ví alejarse alegremente.
-Dios quiera muchacha que todo salga como esperas. De lo contrario tu madre o tu acabarán en el hospital.

Hoy ví a Manuela cuando bajó del autobús, triste, pensativa, sostenía en sus manos el diario matutino, en la sección de los horóscopos. El sol le daba de frente, pero pude distinguir un brillo en sus ojos. No quise aventurarme a pensar que fuesen lágrimas.
-Manuela, chamaca, como te fue en tu entrevista, eh?
-Mal, Marinita, el señor que me entrevistó muy amablemente me dijo que no tengo el perfil que ellos necesitan. Ni modo, seguiré buscando. Pero eso no es lo que decía mi horóscopo de ayer......... yo tenía que haber logrado ese trabajo......
Se alejó con paso lento.

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