Diferencia


Es domingo por la mañana, aún no me levanto. Paseo la mirada alrededor de mi habitación, en mi escritorio hay libros en desorden, libretas, mi portátil está abierta, creo que no cerré los programas con que estuve trabajando. Mi mente se detiene un segundo: cuanto ha cambiado mi precaria situación: de la total miseria a una vida holgada. Nueva casa, comodidades; ya nada me falta aunque tampoco me sobra. De ser una empleada sujeta a horarios y con un sueldo que apenas cubría sus necesidades, ahora soy una profesionista que administra su tiempo y los ingresos producto de su trabajo.

He cumplido uno a uno mis anhelos en poco tiempo. Claro que las cosas no fueron fáciles, pero, ¿qué sabor tienen el triunfo y el éxito si se nos dan en bandeja de plata? Ahora no dudo que si en verdad deseas algo depende de ti el conseguirlo. Dentro de ti está la fuerza suficiente para cambiar lo que no te guste y para tener todo lo que por derecho mereces.

Quien tiene un motivo, encuentra la manera para realizarlo.

No lo olvides.

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