Ella


 







Dulces susurros que engañan...

escondida en rincones de la memoria, 
donde el agravio se repite una y otra vez,
​valiente eco que se niega a morir.
 
​Su mirada no pierde movimiento alguno,
sabe esperar en el tiempo y en el olvido,
en el arrepentimiento que nunca llegó...
crece en silencio en el mismo jardín de
donde brotan rosales, 
su alimento son las promesas no cumplidas, 
las palabras que murieron antes de brotar al aire, 
las frías noches en pesado silencio.
Llega para cerrar una herida, no le importa que abra otras...
dentro de una burbuja honda y oscura, 

Llega inesperadamente, sin aplausos ni ovaciones, 

donde incluso ella misma

termina por perderse.








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