Alergia




El médico dejó bien claro que el tratamiento a base de vacunas no garantiza que la enfermedad desaparezca. Se mantiene bajo control únicamente. Tengo picazón en la piel, en la garganta y en la nariz. Literalmente, los alérgenos me están devorando.
Pero no. No es el polvo, ni el polen, ni la caspa de mi mascota, ni siquiera los cambios bruscos de temperatura, la luz del sol ni algún otro desencadenante ambiental. Mi enfermedad eres tú.
En algún libro leí que el patrón emocional de la alergia es un “sí, pero no”. Un dilema, una contradicción. Ah, ya! En alguna página web leí que un médico, Pierre Marty, bueno, exactamente…no sé si es doctor o psicoanalista, el caso es que sus estudios son verdad. Para él, la persona alérgica reacciona ante las relaciones afectivas defendiéndose de los sentimientos que experimenta, ya que los percibe como peligrosos.
Los sentimientos negativos que despiertas en mí trato de ignorarlos, de pasarlos desapercibidos para que no me invadan a cada minuto del día. Los reprimo, y eso hace que mi alergia no desaparezca.
Los estornudos y mi dermatitis significan “no puedo o no quiero estar en contacto con alguien, deseo expulsarlo de mi territorio”, y eso es lo que deseo hacer contigo. Bueno, con tu recuerdo y con el amor que siento por ti. Pero es tan difícil. No quiero que de nuevo te alejes de mi vida, tengo planes muy productivos para nuestra vida profesional, así como para nuestra vida en pareja. Más al mismo tiempo no olvido las humillaciones de las que fui víctima por tu parte, menos puedo olvidar  tu indiferencia y tu desdén hacia mí.  Te amo. Me duele reconocerlo. Lo peor del caso es que no sé que hacer. No puedo estar a tu lado, pero tampoco lejos de ti.  

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