Privadas del Paraíso


“No tienes por qué dar tantas explicaciones a la gente, solo diles que durante los últimos meses ya no nos entendíamos y decidimos esperar a que naciera el bebé para divorciarnos, eso sí, aunque suene materialista di que acordamos que yo me quedaría con el niño, pues tengo más recursos económicos para sacarlo adelante.

Dispón como mejor te parezca de la casa de Privadas, es tuya, la puse a tu nombre; no me agradaría que te deshicieras de ella, porque aunque se escuche falso, pasé momentos muy gratos en tu compañía, creo que algo aprendí de ti.

Gladys por su parte, te deja depositada en tu cuenta una muy jugosa suma en efectivo para que continúes con tu vida, o empezar en otro lugar si lo consideras necesario.

Te dejo los datos del Lic. Alejandro Pacheco, búscalo, él te asesorará para disolver nuestro matrimonio fantasma, así para cuando el amor llegue, y deseo que esta vez sea el verdadero, estés en libertad para tomarlo.

No sabemos si volveremos a encontrarnos algún día, pero hoy solo me resta darte las gracias por todo.

E Y G.”

-Esa carta ya la has leído cientos de veces, hasta creo que la recitas de memoria, -comentó Darío en tono divertido.

Conservó la casa de Privadas, optó por ver el lado positivo de las cosas. Vivió con un hombre al que amó mientras ignoraba quien era realmente. Fue un aprendizaje que en verdad valoró. “La próxima vez será diferente, aprendí a ver y leer entre líneas. La relación de pareja con Ernesto fue satisfactoria, y ya no pisaré territorio desconocido cuando encuentre el hogar que busco. Además me gustó la experiencia del embarazo, pero estaré segura que esos niños sean en verdad hijos míos.” Su amistad con Darío continuó, fue su apoyo en momentos muy difíciles y que creía que no tenía salida posible. Los había invitado a comer a él y a Mireya, quien como de costumbre, estaba retrasada.

-Todavía me resisto a creer que Ernesto y Gladys no me dejaron desamparada, por decirlo de alguna manera. No tenían por qué heredarme la casa y dinero. La verdad me siento incómoda.

-No tienes motivo para ello, piensa que es el pago por el engaño de que fuiste víctima, sin saberlo prestaste tu cuerpo para darle vida a su hijo. Y eso en estos tiempos es un negocio muy lucrativo. Y Ernesto es un buen hombre, no nos dimos la oportunidad de tratarnos más durante la carrera, pero ahora sabemos que es incapaz de hacerle daño a alguien.

-Quien lo diría, ya ha pasado casi un mes de eso y tengo la impresión de que han sido años. Quiero tomarlo como un buen presagio de que muy pronto esta experiencia quedará reducida a nada para mí.

-Bueno, ahora que ya dispones de un poco más de recursos económicos, ¿a que te piensas dedicar, o que vas a hacer de tu vida?

-Mi vida sigue siendo la misma, soy feliz haciendo lo que hago. Por lo pronto pondré a trabajar el dinero que Gladys generosamente invirtió en mi cuenta. La clientela del salón va en aumento y una ampliación no le vendría mal, aparte me coquetea la idea de ir a los Estados Unidos a tomar un curso de cosmetología…

Fin.

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