Privadas del Paraíso


A pesar de su aparente tranquilidad, los nervios hacían su presencia a ratos en Bernardo. Se encontraba en la casa de la carretera, dando la última revisión rutinaria antes de iniciar una operación quirúrgica. Todo estaba listo para el gran momento: la habitación acondicionada como quirófano estaba equipada completamente, en apariencia nada faltaba; el instrumental quirúrgico estaba completo y desinfectado, una sonrisa de aprobación ilumino su apuesto rostro.

-Gladys, tan previsora como siempre. ¿Qué sería de mi vida si no estuvieras tú en ella?

Enterados Ernesto y Gladys de las entrevistas entre Daniela y Darío, su única opción era adelantar el plan, no podían darse el lujo de ser sorprendidos por alguna jugada de su antiguo compañero de estudios. Después de todo no corría peligro la vida de la madre si se adelantaba el nacimiento, ya solo faltaban algunos días…

Ernesto se las ingenió para estar presente en nacimientos de algunas de las pacientes en el hospital donde años antes prestó sus servicios. Daba la casualidad de que los cirujanos responsables de esas operaciones eran amigos suyos quienes conocían de su anhelo por convertirse pronto en padre, por lo que no pudieron negarse a la sugerencia de permitirle estar presente en esos momentos tan emocionantes para todos. Su anhelo paternal pasaba a segundo término, lo que realmente le interesaba era obtener el conocimiento práctico para aplicarlo en el momento oportuno. Se preguntó muchas veces si no le temblaría el pulso para llevar a cabo el procedimiento. Tenía miedo de fallar nuevamente.

-“Como humano no estoy exento de cometer errores, pero confío en mi conocimiento, soy un médico preparado, aprendí de los mejores especialistas en la materia. Sé que esta vez no voy a fallar”.

Por fortuna, ese temor ya no le quitaba el sueño.

Continuará...

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