Recuerdos



No hay nada oculto.
Hasta los recuerdos, situaciones ya perdonadas y aparentemente olvidadas, saltan a nuestra memoria hiriéndonos, haciéndonos sentir como si trajésemos un clavo ardiendo entre la piel.

Como mariposas en primavera, vuelven a posarse ante nuestros ojos en el momento menos indicado, menos deseado.

Salen del oscuro armario donde tiempo atrás los archivamos. Nos lastiman, nos hacen revivir viejas emociones; quizá en algún momento dibujamos una sonrisa en nuestro rostro, esto último puede ser una señal de que esos recuerdos no tienen ya poder alguno sobre nosotros, inevitablemente nos damos cuenta de que no somos los mismos de ayer, hemos crecido emocionalmente.

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