Por una ventana entre abierta…



Mis pasos me llevan siempre por la misma calle. Y al doblar la esquina ahí está: imponente, con esa fachada antigua acariciada por el sol… con la ventana a medio abrir…

Es imposible no imaginarse estar adentro, sentada en esa confortable sala, frente a la chimenea, leyendo alguno de los libros que hacen que la enorme biblioteca cobre vida. Hojeo uno de esos libros. Mhhhh!! Aspiro el olor a papel añejo. A familia conservadora, a tradición. A esos inviernos con aroma a café, chocolate y bizcochos recién hechos.

La casa parece vacía, pero debe vivir alguien en ella, alguien que deja todos los días la ventana entre abierta…

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