Oración de la mañana



I
Despierto.
Gracias a Dios por regalarme la oportunidad de observar nuevamente el brillo del sol, por sentir la energía que emana del universo, por tener este momento precioso de observar a mi alrededor y sentir la calma del amanecer invadir mis sentidos.
Y ver y sentir a la vez la libertad: libertad de ser lo que quiero ser, libertad para imaginar lo que necesito y deseo tener.
Libertad para dejar libres mis sentimientos más oscuros.


II
Libertad para dejar libres mis sentimientos más oscuros.
Me levanté, especialmente hoy, sin ganas de hacer algo, no me agrada el vestuario que elegí para vestir, el desayuno me sabe insípido. No sé por qué estoy deprimida. No es lunes. Se supone que debo estar contenta: en mi trabajo todo va bien, me fascina la carrera que elegí para estudiar. No tengo motivos para esta tristeza y desesperanza. Leí en algún libro que lo mejor es dejar libres estos sentimientos oscuros, que no me conducen sino a una angustia mayor. La decisión de liberarme es mía.
Únicamente yo tengo la libertad para dejar libres mis sentimientos más oscuros.

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