Acerca de mi nombre



“Todo individuo tiene derecho a poseer un nombre”, así lo ordena el Código Civil del terruño en que vivimos. El nombre es nuestra primera carta de presentación, por el nombre nos aceptan o nos rechazan desde antes de conocernos personalmente.

Algunas personas dicen que el nombre ayuda a forjar nuestro futuro, otras afirman que el individuo es quien hace al nombre. En fin… el caso es que nuestros padres eligen como van a llamarnos el resto de la vida; y a nosotros ni se nos pregunta si estamos de acuerdo o no, pues obviamente el nombre que han escogido es agradable para su oído, y las más de las veces no para el nuestro.

Mi caso no es diferente al de los demás. De joven, mamá se ganaba la vida cuidando niños (función abreviada en una sola palabra: niñera) entre ellos unos gemelos, la bebé llevaba el mismo nombre que yo ostento ahora, a mi mamá le encantó y decidió que así llamaría a su primera hija, mi padre no tuvo ni voz ni voto en la elección.

En lo personal, nunca me ha gustado el nombre Norma, pero siempre he sido llamada así; me parece un nombre tan simple e insignificante, y los amigos intentan que los vea del lado divertido diciendo que Norma se llamó en vida una de las actrices más sensuales del cine, conocida por el mundo como Marilyn Monroe; y también una excelente y guapísima actriz de nuestro cine mexicano, la señora Norma Lazareno.
Aún y con todos estos argumentos no quedo convencida.

Desde la preparatoria comencé a hacerme llamar Dinorah, mi segundo nombre, en la lista de asistencia escolar yo solo anotaba Dinorah Álvarez, y ahora me convierto en la Lic. Dinorah Álvarez, me gusta como se escucha, con más “caché”, pero la desventaja de este nombre es que debo revisar que esté bien escrito, porque el elegante Dinorah se convierte o lo convierten, mejor dicho, en Di Nora, Dhynora o Dinora, ya fragmentan el nombre, ya cambian de lugar la “H” o por completo se les olvida agregarla.

Que show con esto de los nombres!!

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