Soy a quien quisiste destruir


Capitulo III

La pequeña Emilia
Desde su más tierna infancia, Emilia le temía a su madre, a esa mujer alta, corpulenta, de voz dura, que por su físico bien pudo hacer una carrera como carcelera o gendarme, (según opinaría Emilia en su adolescencia) que por el motivo más insignificante pegaba de gritos y arremetía contra ella a nalgadas y pellizcos. La niña no podía, más bien dicho no debía reír, correr o jugar porque si la señora no se encontraba de buen humor, la inocente bebé se convertía en la idónea perilla de box para desquitar su coraje.
A pesar de eso, Emilia desde temprana edad dio muestras de ser una personita carismática que cautivaba a quienes la conocían. En la escuela era una de las estudiantes más aplicadas, siempre obteniendo buenas notas. Pero por sobre todo era una persona independiente y era justo eso lo que molestaba a Hermila.


Emilia recordaba muy pocos momentos gratos en familia. Flaco, desaseado, la mayor parte del tiempo con la ropa manchada de grasa de automóvil, gritando furioso porque el trabajo tocaba a su puerta. Sí. Su padre era un borrachín que luego de ser liquidado de la camionera donde laboraba como ayudante general, se negó a conseguir otro empleo argumentando que abriría su propio taller mecánico porque ya no pensaba trabajar para terceras personas. Aparte, ponía de pretexto su enfermedad: laberintitis. El síntoma común de esta enfermedad es que provoca mareos y dolores de oídos, más quien la padece no está imposibilitado para trabajar. La verdad es que su borrachera estaba antes que todo y a Catalino nunca le agradó trabajar. Le ocasionaba alergia la sola idea de tener que levantarse temprano para estar recibiendo órdenes de gente que se creía superior a él. Y ateniéndose a que su esposa era el sostén económico de la casa, lo poco que lograba cobrarle a sus clientes lo dejaba en la cantina, sin importarle si en su casa había o no que comer. Catalino nunca se hallaba en casa, y cuando estaba era, o ahogado en cerveza, o en sus cinco sentidos pero solo agrediendo a su esposa e hijas tanto verbal como psicológicamente.

Continuará...

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