Dulce Victoria


Capítulo XV


De nuevo el presente


Mauricio se acercó lentamente a su esposa, la abrazó tiernamente.


-Te he observado desde hace un buen rato, estás muy callada, ¿en que piensas?


-En Daniel, en nosotros, en hace un año atrás. Pienso que sin la ayuda de Javier no estaríamos juntos hoy.


-Sí, aunque es lamentable que Arturo haya perdido la vida; yo no le guardaba ningún resentimiento.


-Yo tampoco. Siempre le deseé lo mejor aunque no estuviera conmigo; pero en fin, recordemos solo lo bueno de él, porque antes que sucediera todo esto fuimos excelentes amigos, y lo seguiríamos siendo si yo no hubiera cometido la torpeza de enamorarme de él.


-No te culpes, en el corazón no se manda, -acarició el vientre de Maryjose- dentro de algunos meses seré papá nuevamente.


-Y por última vez, -comentó- será tu único hijo.


-Los dos son mis hijos, los quiero igual. Oye, por cierto, en cuanto a Daniel, ¿le diremos la verdad alguna vez?


-No lo sé aún, -su voz se tornó triste- pero ¿Qué ganaríamos con hacerlo? Ante el mundo tú eres su padre, te quiere y admira; además Arturo y él jamás llegarán a conocerse. –calló un minuto- Solo el tiempo lo dirá.


Y permanecieron abrazados, en silencio, observando a Daniel que corría por el jardín; mientras ellos planeaban el futuro que deseaban vivir, un futuro que debía ser perfecto.


O casi.


Fin.


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