Ladrón de tu amor


Por fin...... creí que nunca lo terminaría, pero aki lo tienen..... el final de Ladrón de tu amor.

Salu2.


Capítulo X

-Por la forma que me trató Miranda, es obvio que ignora nuestra situación, me sentí incómoda.
-No hay motivo para incomodarte, es mujer, y te entiende.
-Me entiende?
-Depresión postparto querida. Todas las mujeres pasan por ella después de parir. A mamá la invadió una tristeza y una fatiga que la orillaron a solo querer estar encerrada en su recámara, sin correr las cortinas, sin recibir a nadie, ni siquiera permitía que la muchacha entrara para asear el cuarto. Así que le inventé que la madre de mi hijo estaba pasando por una situación similar y que acordamos separarnos mientras superaba la crisis y yo me haría cargo del niño. Aunque supongo que tendré que decirles la verdad en algún momento.
Isela estudió muy bien lo que iba a decirle.
-Daniel, veo que tu familia adora al bebé y que Miranda en especial lo cuida como si fuera suyo, pero…lo he pensado bien y…lo quiero de vuelta conmigo.
Daniel la miró tranquilamente, sin una emoción reflejada en el rostro. Esos minutos de silencio a Isela le parecieron una eternidad.
-La verdad, nunca esperé de ti este…como decirlo…¿arrepentimiento? Pero te recuerdo que hicimos un trato: tu me entregabas al bebé y ambos salíamos para siempre de tu vida.
-Daniel, trata de entender, en ese momento yo no estaba bien emocionalmente, y sí, reconozco que deseaba volver a mi vida, mi mundo, y el niño y tú no formaban parte de él.
-Nunca lo quisiste. ¿Acaso ya se te olvidó que intentaste suicidarte cuando te enteraste del embarazo?
La mujer guardó silencio unos minutos.
-Soy humana y como tal cometo errores, pero también tengo la oportunidad de enmendarlos. Todo bebé necesita a su madre, y yo quiero tenerlo conmigo, hacerme cargo de él…
-Hace rato te revelé algunos aspectos de mi vida que no conocías, de quienes soy hijo, donde vivo, lo que no alcancé a decirte es que me fui de casa a los diecisiete años, y durante mi ausencia nunca mantuve contacto con mis padres. Regresé apenas hace unos meses trayendo conmigo a un recién nacido. Lo que trato de decirte con esto, es que ahora entiendo lo que debieron sufrir al verse separados de su único hijo, y yo no pienso experimentar lo mismo. Ni de broma voy a separarme de Danny; así que si quieres tenerlo contigo, piensa como podríamos resolver este pequeño…inconveniente.
Isela había pensado detenidamente la proposición que le haría a Daniel, ya que una vez emprendido el camino no existía posibilidad de regreso. Estaba convencida al cien por ciento del amor de ese hombre hacia ella: le permitía acercarse a su hijo, además de haber justificado su actitud ante los abuelos del niño. Punto y aparte de que resultó ser una persona totalmente distinta del que conoció: hijo de buena familia, con una profesión para ganarse la vida y un hombre de nobles sentimientos.
-Ambos tenemos la solución: podemos casarnos y vivir como la familia que somos. –un rubor invadió su rostro.
-Casarnos y vivir como una familia. –la mirada de Daniel vagó unos instantes por el lugar y finalmente se posó de nuevo en Isela- Tú no me quieres, lo repetías hasta cansarte, ¿cómo pretendes ahora que compartamos la vida? No estoy dispuesto a vivir en un eterno infierno terrenal.
-Daniel, cuando me conociste no estaba yo en el mejor momento de mi vida. Atravesaba por el dolor de una ruptura, encontré a un hombre que era exactamente mi otro yo, mi mente hilvanó sueños, y al final me di cuenta de que el sueño era solo mío. Lo quise tanto, que defendí mi fantasía de toda amenaza, y aún así lo perdí. Luego viniste tú, yo estaba destrozada y confundida, las veces que te vi siempre ibas acompañado de mujeres bellísimas, de cuerpo tentador, tu insistencia para conmigo solo me hizo pensar que estabas burlándote de mí y eso no lo toleraría.
Daniel dejó escapar una carcajada.
-Mujeres desechables. Úsese y cámbiese. Para formar mi familia no escogería una mujer de ese tipo: sin objetivos por alcanzar en la vida, carentes de inteligencia, preocupándose solo en que marca de pantalón se comprarán la próxima semana. No niego que pasamos buenos ratos juntos, me dieron lo que yo necesitaba en ese momento y las compensé con paseos, invitaciones, obsequios. En cambio contigo fue distinto, no se trató de apariencia física lo que me atrajo a ti, sino la curiosidad despertada por las cosas que escuché de ti. Una mujer siempre ocupada en trabajar y estudiar, muy selectiva al momento de escoger amistades, y que no tenía el logo de “chica fácil” tatuado en la frente, y eso personalmente me consta. Intelectualmente eres la mujer que cumple los requisitos que yo necesito.
-Sé que tu aún me quieres Daniel, eres un excelente ser humano, y yo estoy segura de llegar a quererte. Danny nos necesita a los dos, pero juntos.
-Necesito pensar muy bien el paso que vaya a dar. Tendrás mi respuesta en unos días.

A pesar de la seguridad que Isela sentía, la angustia y la incertidumbre fueron sus compañeras inseparables. Durante los días de espera, su apetito la abandonó por completo. No podía concentrarse en sus actividades cotidianas. Era realista, Daniel podía negarse a su propuesta, y debía prepararse para ello.

En tanto, Daniel estaba tranquilo, ya se había acostumbrado a la idea de que no volvería a saber de Issy, como amorosamente la llamaba, y sin embargo ahora ella esperaba una respuesta de él.
-Como de un momento a otro las cosas cambian, nunca imaginé que al final sería ella quien me propusiera matrimonio a mí, pero lo hizo, y eso es lo único que me importa.

-¿Estás segura de seguir adelante con esto Issy? Porque si es así, tendrás que dejar tu egoísmo de lado y aprender a compartir tu tiempo y espacio con tu hijo y conmigo, no voy a conformarme con una esposa solo de apariencia, lo serás en todo el sentido de la palabra.
-Lo sé, así como sé que vamos a ser una familia feliz.
Daniel extendió frente a Isela una carpeta.
-Aún falta la última condición: no es desconfianza, pero debes firmar estos documentos, es algo así como un contrato. Es la lista de los bienes de que dispongo y de los cuales no podrás reclamar ningún derecho en caso de que algún día decidas separarte de mí. Espero que entiendas que lo hago por evitarnos futuros problemas.
La joven esbozó una sonrisa, abrió la carpeta y comenzó a leer, todo estaba en orden, por lo que firmó sin replicar.
-Aquí tienes.

Tanto el enlace civil como el servicio religioso se efectuaron en casa de los padres de Daniel, concurrieron solo los parientes más cercanos de la familia y unos cuantos amigos de la nueva pareja.
En un momento en que la mayoría de los invitados estaban ocupados en la cena, Daniel apartó a su padre hacia el interior del despacho.
-Papá, antes de irnos necesito entregarte esto. –le dio un sobre cerrado- Es mi testamento, ya dejé todo en orden. Sé que cuidarás muy bien de mi esposa y de mi hijo cuando yo falte.
-Hijo, por favor, ya hemos hablado de esto, el tratamiento está funcionando y tú lo sabes.
-Es verdad, pero no sabemos en que momento deje de funcionar. Y ya estoy preparado para ello.


Fin.

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