Ladrón de tu amor


HOLA!!!
LES DEJO EL TERCER CAPITULO DE LA MINI NOVELA.
SALU2

Capítulo III

Isela despertó en una habitación acogedora y llena de flores. Al parecer su raptor se esmeró en que estuviese cómoda. Al estirarse sintió que alguien la abrazaba por la espalda y como un resorte se incorporó.
-Tú…… -una expresión de sorpresa apareció en su rostro al reconocer a Daniel.- ¿Por qué estoy aquí? ¿Desde cuando?
-Tranquila, hace apenas unas horas que llegamos.
-Que…. hora es? –se asomó por la ventana, a juzgar por la oscuridad debía ser pasada la medianoche.
-No sé, y la verdad no me interesa. Te aconsejo algo: olvídate del tiempo. Aquí nadie nos interrumpirá, quiero conocerte, platicar contigo.
Se dirigió hacia ella, Isela retrocedió.
-Tranquila, no voy a hacerte daño. –tomó su mano para conducirla hacia la pequeña salita. En la mesa del comedor el vino estaba enfriándose en un cubo con hielo. Una suave música se dejaba escuchar.
-Preparé una deliciosa cena. El spaghetti es mi especialidad.
La mesa estaba dispuesta elegantemente, al parecer Daniel era un excelente anfitrión con sus invitados. Y en efecto, el spaghetti estaba delicioso, o Isela tenía demasiada hambre que devoró todo lo que le sirvieron.
Terminada la cena, Daniel la condujo a la salita, la música continuaba escuchándose.
-Ven, bailemos. –Isela protestó.
-Quiero irme a casa –intentó zafarse de aquel abrazó, pero el hombre la apretó más a sí- Por favor, necesito regresar a mi casa!! Llévame ahora mismo.
-No puedo. De hoy en adelante esta será tu casa. Vivirás conmigo, he formado tantos planes para nosotros juntos.
-Nosotros? No hay “nosotros”, entre tu y yo no puede existir nada, somos diferentes…..
Se detuvo. Su rostro estaba enrojecido de ira y su voz ya no era un suave murmullo como el de momentos antes, ahora era dura y cruel.
-Diferentes? Por qué? Porque te crees superior a los demás siendo que naciste igual que todos?
Lo único que deseaba la mujer era zafarse de esos brazos que comenzaban a lastimarla.
-¿Quién demonios te has creído tu? No tengo por qué explicarte mis pensamientos o sentimientos. No eres nadie para decidir por mí, no tienes ningún derecho a retenerme en este lugar. No me interesa en lo más mínimo tratar contigo, ¿has entendido?
Sereno, Daniel esbozó una sonrisa.
-Perfectamente. Ven, tomemos algo y luego te llevo a casa.
Isela estaba renuente a continuar con ese juego de mal gusto. ¿Quién era aquel hombre que apenas conocía para disponer de ella y de su tiempo libremente?
El hombre le ofreció una copa, ella la rechazó.
-Si no te gusta el alcohol preparé una jarra de limonada. Anda, bebe, has de tener sed.
Isela se sirvió un vaso de limonada, la cual bebió de un trago, se sirvió una segunda vez y se sentó en el sofá. Daniel observó su reacción durante unos segundos, el sedante comenzó a surtir efecto en cuestión de minutos. El vaso resbaló de sus manos.
-Te sientes indispuesta? –Isela no respondió, estaba aturdida pero consiente. La tomó en brazos y la condujo a la recámara, la depositó tiernamente sobre la cama y se tendió a su lado.
-Quieres decirme algo pequeña?
La mujer apenas si lograba balbucear. El sueño la vencería de un momento a otro, su cuerpo no respondía a sus movimientos.
-La bebida. Pusiste algo a la bebida….
-Un poco de sedante suave, estarás consiente todo el tiempo, un poco noqueada tal vez……
-Eres un desgraciado, un ….
Isela continuaba murmurando palabras y tirando de manotazos intentando liberarse de aquel hombre. Daniel besó sus mejillas, sus labios, descendió hasta el cuello mientras sus manos se llenaban con la redondez del femenino pecho. Sin poder contener más el deseo, se despojó de la ropa y con movimientos torpes, más por ansiedad que por falta de experiencia, comenzó a desnudar a Isela.
Por fin tenía a esa mujer en su cama, indefensa, desnuda solo para él.


CONTINUARÁ.....

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