Vino Tinto















Les entrego el tercer capítulo de mi relato Vino Tinto. No había tenido tiempo para terminarlo, pero aki les va.
Salu2.


CAPITULO III

Estaba fresco en su mente el momento que rompió su relación con Deyla. No olvidaba su actitud serena, aunque también vió el coraje y la desilusión dibujados en aquel rostro. No olvidaba el sentimiento de impotencia que lo invadió cuando Irma le comunicó sonrisa en los labios que tendrían un hijo. Su mente era un torbellino de emociones, quiso decirle que se haría cargo de ese niño pero no podría casarse con ella, pero por otro lado temía la reacción de los padres de ambos. Estaba entre la espada y la pared. Entre el amor y el deber. Aún se sentía culpable por la debilidad de aquella noche. Hacía ocho años. Ocho años de infeliz matrimonio con Irma.
-Que ingenuo fui, debí desconfiar de ella, darme cuenta de su juego. Todo estaba planeado con suma cautela, sabía perfectamente que bajo esas condiciones no podría yo abandonarla y se aprovechó de eso, no respetó la relación que tenía yo con otra persona, así como tampoco le importó destruir mi vida. Irma, no sabes las veces que te he maldecido y he maldecido la noche aquella que bebí hasta perder la noción de mis actos. Que diferente sería todo si mi esposa fuera Deyla…….
Su mente vagó hasta encontrarse en su luna de miel, con Deyla, ese fin de semana en la cabaña, el último que pasaron juntos.
-Esa lasagna se ve deliciosa Luis. Espero que seas tan buen cocinero como platicas.
-Terminada la cena no tendrás ninguna duda. –Deyla regresó a la mesa con una botella de vino, amablemente Luis se apresuró a tomarla, observó la etiqueta y fue a cambiarla por otra.- No hiciste la elección correcta. El vino blanco es dulce, en cambio el vino tinto, –alzó la botella- entre más añejo mejor sabor tiene.
La velada transcurrió tranquilamente, platicando, riendo, recordando anécdotas. Una segunda botella de vino tinto fue abierta. La madrugada los sorprendió despiertos, después de todo, tendrían el día entero para dormir sin ser molestados.
-Fueron los días más maravillosos que he vivido, una entrega mutua, por amor.
Tan distinto de la intimidad que tengo con Irma, es solo sexo por obligación. Por más que me esfuerce no llegaré a quererla nunca. Me ha hecho mucho daño. No soporto más. Creo que de un momento a otro voy a volverme loco. Todos estos años Deyla ha vivido en mi pensamiento y en mi corazón, solo Dios sabe cuanto he llorado y padecido por estar lejos de ella.
El reloj indicaba que era hora de dejar el trabajo y marchar a casa. Pero decidió antes tomar unas horas solo para él. Necesitaba serenarse, todo el día la imagen de la juez lo persiguió a donde iba.
Irma caminaba por la sala mirando a través de la ventana de vez en vez. A cada minuto que pasaba aumentaba su angustia. De repente se escuchó el ruido de una llave en la cerradura.
-Irma, creí que ya estarías dormida.
-No puedo dormir si no has llegado, lo sabes. ¿Donde estabas?
-Por favor Irma, estoy cansado, quiero dormir. Mañana hablamos ¿si?
-Es que estaba preocupada por ti, siempre llegas temprano y hoy……
Luis comenzaba a exaltarse. Realmente lo último que deseaba era discutir.
-Pues hoy no tenía deseos de llegar a casa temprano. Precisamente hoy sentí deseos de escapar de ti, de irme al fin del mundo donde no pudieras encontrarme. Estoy harto de tus interrogatorios, de tus celos infundados, me asfixias Irma.
La muchacha no supo que contestar. Permaneció callada algunos minutos, luego reaccionó.
-Así es como agradeces que me preocupe por ti? Con esos insultos? –las lágrimas ya resbalaban por sus mejillas y su voz se quebró- Es por esa mujer. Ya hace ocho años de eso y no me has perdonado todavía. Y ahora menos lo harás. Has vuelto a verla.
-Estás desquiciada. No la he vuelto a ver desde……. desde nuestra boda.
-Desde nuestra boda no. La viste hoy en la televisión. Dio una entrevista a los medios sobre no sé que…… así que no digas que no la has visto.
Luis cerró los ojos y respiró profundo.
-Irma por favor, por favor, no me siento bien, esta migraña me está partiendo la cabeza y ahorita es el peor momento.
-Es que tu nunca estás bien, durante ocho años has tenido intimidad conmigo casi creo que a la fuerza, nunca paseos familiares, ni siquiera estás conmigo cuando el bebé ha enfermado. Nada de esto es como yo lo soñé, Luis. –se dejó caer en el sillón y se cubrió el rostro con las manos. – Te amé siempre, por eso me he esforzado en conservar esta unión a pesar de tu indiferencia para conmigo. He tratado de diversas formas en ganarme tu amor, pero veo que es inútil, y ya no sé que hacer.
-Chantajes no Irma, no lo permitiré más. Estoy tan cansado como tu de esta situación, no lo merecemos, entiéndelo. –se arrodilló frente a ella y con tono tranquilo comenzó a hablarle.- Serías la esposa perfecta para cualquier otro hombre, yo nunca podré quererte de la manera que tu esperas y eso lo sabes. Yo soy hombre de una sola mujer, y esa mujer no eres tú.
-No tienes por que restregármelo en la cara, -gritó exasperada- Eso lo he sabido siempre.
-Y si lo sabes por qué continúas aferrada a lo que nunca podrá ser? Ten un poco de dignidad.
Irma le cruzó el rostro de una bofetada, de aquellos ojos brotaban destellos de ira.
Se levantó y sus pasos lo llevaron a la puerta.
-No te vayas aún no hemos terminado de hablar.
-Por mí ya todo está dicho, -antes que pudiera salir Irma se abrazó a él- déjame. Contigo es imposible razonar. –la apartó bruscamente.
-No te vas. –lo tomó por el brazo- De lo contrario serás responsable de lo que me suceda.
Con una fuerte sacudida se separó de ella.
-Esta vez no lograrás culparme por tus locuras. Decidí que no más. Si quieres matarte hazlo. Es tu decisión y yo nada tengo que ver en ello.
-Yo no estoy bien Luis, y sabes que es por ti, por tu desamor. Y si he atentado contra mi vida ha sido porque sin ti estoy vacía.
-Escúchame bien, no daré marcha atrás en la decisión que ya tomé. Voy a promover nuestro divorcio. La vida a tu lado es insoportable. Debí hacer esto desde que nuestro primer hijito murió, pero me hiciste sentir culpable por su muerte, y luego aquel intento tuyo de suicidio logró retenerme a tu lado. Pero se acabó Irma. No más. –atravesó a toda prisa el jardín, en tanto Irma, parada en el umbral de la puerta, lloraba inconteniblemente.
Luis se alejó lo más posible de su casa. No sabía cuanto tiempo llevaba caminando ni para donde se dirigía, ni siquiera tenía idea de donde estaba. Eran casi las 2:00 de la madrugada. Sus pasos eran lentos. No deseaba regresar a su casa, logró escapar de su prisión y no volvería a ella. El frío comenzó a herirle la piel. Y la maldita migraña se tornaba cada vez más fuerte……Pensó en acudir a casa de sus padres. Después de todo, eran su única familia y a esas horas ya debían estar enterados de lo sucedido. Se dio cuenta que no traía consigo su teléfono celular.
La punzada en el ojo se volvió más continua conforme avanzaba en su andar. Miró a su alrededor queriendo reconocer donde se encontraba, la torre de una iglesia se divisaba a unas cuantas calles.
-Eso es, si hay una iglesia debe haber una plaza junto a ésta, y en la plaza debe haber algún teléfono público. Hablaré a casa de papá para que vengan por mí.
Se encaminó en dirección a la iglesia, pero al cruzar la calle no advirtió el automóvil que se acercaba a toda velocidad. Reaccionó demasiado tarde……..

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