Autismo


Existen días en que siento que todo carece de sentido, tanto esforzarme, ¿para qué, si al final terminé sola? De nada me sirvió plantar la semilla de la amistad, regarla todos los días con el fertilizante más eficaz que existe y que contiene una mezcla de lealtad, afecto, fidelidad y amor, si el fruto que de la tierra surgió fue solo hierba inerte, que ni siquiera puede utilizarse para adornar un jardín.

Yo esperé que de esa semillita floreciera el amor, pero tu corazón es tierra estéril. Perdí todo lo que sembré, ni modo. Mi vida es tan normal como la de cualquier otra persona. Respiro. Camino entre la gente sin estar entre ellos. La mayor parte del tiempo habito en mi mundo interior. Todos alrededor me miran de forma extraña al verme sonreír sola, y yo continúo riendo porque no puedo decirles que estoy en una conversación imaginaria con mi mejor amigo. Vivo de recuerdos. Tus recuerdos. Los tuyos y míos, eso es lo único que ella no pudo llevarse. Tendrá tu atención, tus delicadezas, tu tiempo. Pero yo me quedé con momentos muy importantes de nosotros, cuando éramos tú y yo, cuando yo creía que había un camino para nosotros juntos, cuando nosotros fuimos futuro, fuimos planes exitosos.

Pero nada es para siempre. Esta enfermedad está por terminar. Estoy preparando un pergamino. En él está escrita nuestra historia, desde el primer momento que nos conocimos, mis enfados, tus ocurrencias, el inesperado y triste final de dos personas que no solo fueron amigos, también fueron compañeros, fueron cómplices. Lástima que tu resentimiento sea tan fuerte que hayas sido capaz de tirar todo eso a la basura. Ataré el pergamino a un globo, y sin mirar lo dejaré que se eleve al cielo.

De esta manera volveré al mundo real.







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