El momento del adiós

Son ya los últimos días de clases.
Pronto se cerrará el paréntesis que encerró un año precioso de mi existencia, un ritmo acelerado, sin embargo, para mí era fascinante.

Todas las mañanas llegar aprisa al salón de clases y mostrarme nerviosa al verte llegar, charlar con mis compañeros mientras tu explicabas la clase y no prestar atención, coincidir casi siempre en el salón de prácticas ó encontrarnos casualmente por los pasillos de la facultad.

Cuantos recuerdos tan bellos quedarán encerrados entre éstas paredes. !

Desde hace tiempo vengo pensando que será de mí cuando llegue el momento de partir; cuando el camino se divida en dos y tu sigas el tuyo y yo deba recorrer el mío, aunque esto signifique perderte para siempre.

Me acostumbré demasiado a estar cerca de ti, a reñir cuando me negabas algún detalle creyendo tener yo la razón, sin darme cuenta de que todo lo que hacías era por mi bien.

Como olvidar esas lindas tardes de verano cuando todo me habla de ti. No soporto la idea de alejarme de todas las pequeñas cosas que amé y aún amo, de estos lugares maravillosos que en su momento fueron mi palacio y mi guarida, testigos fieles de mi amor por ti.

Cierro los ojos y acude a mi mente tu dulce imagen, y el viento trae hasta mis oídos la suave vibración de tus palabras.

Sé muy bien que enamorarme de ti no era parte del juego, pero no estuvo en mis manos evitarlo. Todavía no sé si algún día te volveré a ver. Tengo miedo que la respuesta sea un “jamás”.

Mi palacio se queda con tan hermosos momentos. Le pertenecen. Yo solo me llevo los recuerdos.

Eres lo más bonito que ha pasado en mi vida. Amor perfecto : lo que siempre soñé. Caballero de mi amor.

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