Todo hubiera sido tan sencillo........


Capítulo V


Edlyn apenas podía ocultar su nerviosismo y su sorpresa, jamás imaginó que su amante fuese capaz de proponerle, casi obligarla a cometer un crimen.
-Nunca hablamos de matar a nadie, no hay necesidad. Es cierto que no tengo acceso a las cuentas, pero puedo inventar algo, Áliber no me negará la cantidad que le pida, pero no nos ensuciemos las manos, por favor. Por favor.

-Pero no vamos a derramar sangre si eso es lo que piensas, no. Vamos a recurrir al truco más gastado: el veneno. Provocaremos un paro cardíaco. Nadie sospechará nada. Y cuando lo hagan ya estaremos muy lejos de aquí. Y con todo el dinero del viejo.

La carcajada de Agustín hirió sus oídos. Nunca le parecieron tan aborrecibles sus planes hasta ese día.

-No estoy de acuerdo, no tenemos que hacerlo. No puedo hacerlo. No quiero.

-Mira Edlyn, más vale que no esté tu corazón de por medio. Planeamos esto entre los dos conociendo cual sería el resultado final. No me vengas ahora con que amas al viejo.

-Yo no podría amar a Áliber, ese viejo podría ser mi padre. –guardó silencio un momento- No tienes idea de cuanto asco me produce estar con él, hay veces que no soporto sus caricias, el tener que fingir placer cuando no lo siento. No, no puedes imaginarte como me siento cada vez que estoy cerca de él……..

Escuchó cerrarse la puerta principal. Miró por la ventana y vió a Áliber dirigirse al auto para salir.

-Será mejor que hablemos en persona. Áliber podría escucharnos en cualquier momento y perderíamos todo.


Durante los días siguientes se cercioró de que Edlyn no estuviera en la casa. Necesitaba estar solo para realizar sus pendientes. Se encerró en su santuario, donde podría sentir la presencia de su esposa. Sentado tras el escritorio que fuese de Raquel, de nuevo sintió aquella necesidad de mirar su fotografía, insertó en el estéreo un disco, el primero que sus manos localizaron, aquellas canciones lo transportaron tiempo atrás, a una noche calurosa de agosto, en el viejo estudio.

-Fue la noche más maravillosa que recuerdo haber pasado juntos. Tú estabas precisamente sentada tras este escritorio, terminabas un cuento que estaban esperando tus lectores, -sonrió- no me sentiste entrar. Me presenté frente a ti con una botella de vino helado y dos copas en la mano, te traje hasta el sillón y brindamos por nosotros. Luego la música nos envolvió y nuestros cuerpos se mecieron suavemente a su ritmo hasta que terminamos haciendo el amor en el piso. Cuantas veces fuiste mía esa noche? Ya no lo recuerdo. Pero recuerdo la tranquilidad que sentía al estar entre tus brazos, la tranquilidad que hoy ya no tengo.

La curiosidad lo llevó a desempolvar los recuerdos que dormían dentro de aquellos cajones. Sus manos encontraron un libro que para él era oro molido: el diario de Raquel. Lo abrió. Necesitaba saber que había sido de ella antes de marcharse.

“Octubre 2.La habitación quedó preciosa, la decoración de las paredes y las cortinas me fascinan. Los muebles están por llegar, no, no puedo creerlo. Regreso a mi casa, y aunque Áliber ya no desee estar conmigo, yo no voy a regresar sola”.

Dio vuelta a las páginas.

Octubre 18.“Los muebles ya están en casa, pero no alcanzaron a llegar quienes van a armarlos. Es una lástima porque estoy impaciente por ver la habitación terminada al cien por ciento.”

Siguió avanzando páginas, algo cayó al piso. Un laboratorio clínico. No imaginaba a Raquel enferma. Siempre desbordando vitalidad…..

-Prueba de embarazo. Resultado: positivo.

Su mente quedó en blanco durante unos segundos. Buscó la fecha del examen, ésta coincidió con las escritas en aquel diario. Solo unos segundos tardó en comprender la magnitud del crimen cometido en su desesperado afán de ser libre para unir su vida a la de otra mujer, quien irónicamente planeaba deshacerse de él para quitarle su fortuna y disfrutarla con su amante. Las lágrimas aparecieron en sus ojos.

-Las vueltas que tiene la vida. Yo coloqué ese maldito animal en tu cama para que te envenenara, y ahora Edlyn y compañía quieren matarme a mí.


Aún conservaba las copias de las llaves de la casa de Raquel. Titubeó. Respiró hondo antes de abrir la puerta. Con paso lento avanzó revisando cada habitación, “habitación decorada, cortinas y muebles nuevos” eso era lo que necesitaba encontrar. Un grito escapó de su garganta al abrir la puerta y encontrarse con un tierno panorama: los muebles permanecían aún empaquetados, las cortinas con detalles infantiles estaban cubiertas por el polvo y telarañas, y en el piso yacían juguetes y peluches. Se sentó sobre el piso polvoriento, abrazado del primer juguete que alcanzó.

-Ahora entiendo. Por eso te alejaste, porque ya tenías contigo una parte de mí. Ni siquiera lo imaginé, porque no me dignaba en mirarte, mucho menos me preocupé por saber como estabas. Todo esto lo preparaste para nuestro hijo, y yo acabé con tus sueños y con la vida de ambos. El remordimiento será mi peor verdugo el tiempo que me quede de vida.


Aprovechando la ausencia de Áliber, Edlyn y su amante pasaron unos apasionados días solos en casa.

-Que delicia estar aquí contigo, reina. No quiero irme, pero el viejo ya debe estar por llegar. Sabes cuando?

-No. –respondió la mujer- Pero al parecer no será pronto, hoy me comentó que le cambiaron a última hora algunas de sus citas.

-Por mí que no regrese nunca. Me siento tan bien aquí en su cama, y fornicando con su mujer…… -se tiró encima de Edlyn. Habían hecho el amor casi todo el día. Rieron. Jugaron. Bebieron a más no poder…… los sorprendió la madrugada exhaustos. No percibieron el fuerte olor a gas que flotaba por toda la casa….


Por la mañana, Áliber abandonaba la habitación de hotel que alquilara para su regreso. No deseaba volver a su casa. Después de todo, ya nada tenía que hacer ahí, sus documentos personales y los de su esposa estaban guardados en una caja de seguridad, los objetos eran solo eso: objetos, por lo que no le dolía perderlos. En cuanto al manejo de su empresa y cuentas bancarias, agradeció a Dios que Edlyn nunca se interesara por inmiscuirse en esos asuntos a pesar de su insistencia. Se evitó muchos contratiempos ahora que ella estaba muerta.


-Lamentamos mucho lo sucedido, señor Hernández. El dictamen final es muerte por inhalación de gas. Un accidente. Su esposa y el acompañante estaban completamente ebrios y no se percataron del olor a gas. Lo más probable es que después de cocinarse la cena dejaran las hornillas encendidas y el viento las apagase. No encuentro otra explicación. Las ventanas estaban completamente cerradas y las puertas con llave. Imposible sobrevivir en esas circunstancias.


Arregló todo para una larga estancia en Puerto Rico. Necesitaba despejar su mente de lo vivido en las últimas semanas. Sintió envejecer varios años en solo unos días. Su compañera de vuelo, una chica con más o menos la edad de Edlyn no dejaba de mirarlo insistentemente. Más que halagado estaba asustado. No caería otra vez en la trampa. La mujer logró hacerle conversación, Áliber sacó una foto de su cartera y se la mostró.

-No te equivoques hija, ella es mi esposa y estamos esperando nuestro primer hijo.

La sonrisa coqueta de la chiquilla desapareció. Áliber alzó la mano para mostrarle su argolla de matrimonio.

-Solo dos, muchacha. Solo dos.

Fin.


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