Memoria

Lo que los testigos de un delito recuerdan es crucial en los juicios pero ¿qué tan confiables son los recuerdos?
Si mataran a alguien en frente suyo, ¿recordaría qué pasó? Muchos expertos piensan que pedirle a los testigos que describan lo que vieron no es la mejor manera de acceder a su memoria. Sugieren que la imaginería neurológica es lo indicado.
Piense en algún viaje que hizo ayer. Seguro que lo recuerda.
¿Se acuerda de quién estaba sentado al lado suyo? ¿Y cómo era el clima? ¿Quién estaba adelante en la fila de la estación de gasolina? ¿Un hombre o una mujer?
La mayoría de las veces no nos acordamos de todos estos detalles pero ¿qué pasaría si alguien fuera atacado con un puñal en esa estación de petróleo? Nos convertiríamos en testigos de un delito. Y nuestra habilidad de recordar esos detalles menores cobraría un valor significativo para autenticar nuestros recuerdos de la ofensa.
No obstante, hay científicos que opinan que no es necesario que recordemos esos detalles y cada vez más de ellos cuestionan la manera en la que la policía, los abogados y los tribunales conciben la memoria.
Alegan que ese modelo convencional de memoria, como una fotografía o un video, es fundamentalmente errado.
Entre los más prominentes de estos investigadores está la profesora Elizabeth Loftus, de la Universidad de California, quien incluso sugiere que reformen el juramento que tienen que hacer los testigos para que diga: "¿Jura decir la verdad, nada más que la verdad, o lo que sea que usted cree que recuerda?".


Explorando la memoria
Ahora, el profesor Martin Conway, un psicólogo cognitivo de la Universidad de Leeds, presentó un estudio ante la Sociedad Psicológica Británica y la Sociedad Británica de Derecho e hizo un llamado para que se reconsidere el tema de la memoria en el ámbito legal.
Señala que sus directrices ayudarán a los científicos que se especializan en la investigación de la memoria cuando prestan testimonio como expertos para ayudarle a los tribunales a acceder a la evidencia.
Los recuerdos son esencialmente una construcción de una variedad de fuentes y experiencias, explica Conway, y no son necesariamente un recuento fáctico de lo que sucedió.
Además, una proporción significativa de la población parece ser muy sugestionable y sus recuerdos cambian rápidamente si se les dan las pistas apropiadas.


¿Está seguro?
En un famoso estudio, investigadores holandeses le preguntaron a la gente sobre un accidente que ocurrió en 1992 en el que un avión de carga se estrelló contra un edificio.
Diez meses más tarde, llevaron a cabo una encuesta en la que le preguntaban a las personas si se acordaban de haber visto en televisión el momento en el que el avión chocó contra el edificio y más de la mitad de los participantes dijo que sí.
Un estudio subsiguiente, realizado meses después, encontró que muchos más recordaban haber visto el accidente en televisión: dos tercios de los consultados.
El problema es que el incidente nunca fue trasmitido por televisión.
El mero hecho de hacer la pregunta aparentemente afectaba al memoria de la gente.


Memorias escaneadas
¿Se está alterando, conciente o inconsientemente, la memoria de los testigos?
Existen muy pocos datos respecto a la sugestividad de los métodos convencionales de interrogación. Un estudio británico que examinó entrevistas reales señala que aproximadamente una de cada seis preguntas que se le hacen a los testigos potenciales era sugestiva.
Algo que puede ayudar a evitar el problema es la tecnología. Ya se han desarrollado técnicas de imaginería neurológica en las que se le muestran a los testigos objetos particulares de la escena de un delito, como una lámpara o un color específico.
Estos sólo pueden ser reconocidos si la persona estuvo ahí, así que el escáner muestra si áreas del cerebro asociadas con la memoria se encienden cuando ven los objetos.
Pero faltan mucho tiempo para que este tipo de evidencia sea consideraba admisible en los juicios.
Entretanto, muchos de quienes trabajan en el sistema judicial aseguran que hay un buen récord cuando se trata de distinguir entre recuerdos confiables y los alterados.

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